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Caballos
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Enfermedades de los caballos


 

En Facemama.com todos los animales tienen su espacio.  Los caballos son característicos de nuestro país y actualmente  han pasado a ser más que una herramienta de trabajo. Aprende a cuidar de éste especial compañero.
 

 




Azoturia

Se trata de calambres o espasmos que normalmente afectan a las extremidades posteriores del caballo si bien en los casos más graves puede llegar a afectar a todo el cuerpo. Suele producirse cuando el animal está realizando ejercicio después de haber disfrutado de una jornada de descanso.

Síntomas:

    * El caballo aminora la marcha de repente y sin motivo aparente.
    * Sus músculos se vuelven rígidos.
    * Comienza a sudar.

Tratamiento:

    * Bajarnos del caballo, en caso de que nos encontremos montando.
    * Dejar que el animal se quede quieto, evitando movimientos excesivos.
    * Mantenerlo caliente.
    * El ataque deberá remitir pasado un rato, si no es así deberemos ponernos en contacto con el veterinario.

Cólicos

Pueden ser de diferentes tipos, entre los más comunes cabe señalar:
    * Cólico espasmódico: produce en el caballo dolores fluctuantes.
    * Cólico hepático: producido por el paso de un cálculo por las vías biliares.
    * Cólico renal: debido al paso de un cálculo por las vías urinarias.
    * Cólico de torsión: producido por la torsión del intestino del caballo.
Se trata de fuertes dolores de vientre que sufre el caballo que pueden ser debidos a múltiples causas; las más habituales son:
    * Un cambio repentino en la dieta del animal.
    * Un empacho.
    * Una infestación parasitaria.

Síntomas:

Podremos advertir que el caballo está sufriendo un cólico si vemos que se muestra inquieto, se revuelve y empieza a sudar. Conviene estar atentos, cuanto antes interceptemos la enfermedad, mayor posibilidad tendremos de sanar al animal.
En primer lugar es importante la observación del estado general y del comportamiento del equino durante algunos minutos. Un caballo con un cuadro de cólicos dará claros síntomas de inquietud: se dirige de un lado a otro del box o piquete, escarba o rasca el suelo, efectúa cambios frecuentes de posición (se acuesta y se levanta), expresa su dolor con miradas angustiosas orientadas hacia los flancos, tiende a echarse con cautela o de manera brusca y suele revolcarse.
En caso de que sospechemos de que existe la enfermedad, deberemos observar otra serie de signos importantes:
    * El tamaño del abdomen (aumento de uno o ambos lados), las heridas y los traumatismos que se producen por el intenso dolor.
    * La presencia de comida en el comedero.
    * Ausencia de orina en la cama.
    * Posibles dificultades para orinar.
    * Modificaciones en la materia fecal.
    * Sudoración intensa, con importante pérdida de agua y los electrolitos (que si no se reponen conducen a un estado de shock).

Tratamiento:

    * Prohibirle comer o beber.
    * Evitar que se revuelque y prepararle una abundante cama si vemos que no puede dejar de hacerlo.
    * En caso de que estos dolores se prolonguen deberá llamar al veterinario.

Gripe

Se trata de una enfermedad relativamente fácil de detectar ya que produce un notable empeoramiento del aspecto del animal, que parece volverse triste y decaído.

Síntomas:

    * Ojos llorosos.
    * Mucosidad.
    * Temblores.
    * Pulso y respiración acelerados.

Tratamiento:

    * Tomar la temperatura al animal, para determinar si tiene o no fiebre (la tendrá si el termómetro indica más de 38º), en caso de que así sea deberemos llamar al veterinario, nunca trataremos a un animal que tenga fiebre.
    * Mantenerlo caliente, con mantas y vendas; asegurándonos de que en la cuadra no existen corrientes de aire que pueden perjudicarle pero sí que está ventilada.
    * Para descongestionarle trataremos de que inhale vapores balsámicos; para ello le colocaremos en el fondo de una bolsa unas gotas de este tipo de compuesto, sobre el cual pondremos un puñado de heno remojado con agua caliente.
    * Para aliviar la inflamación de la garganta y reducir el dolor, es conveniente colocar unos paños calientes sobre la misma.
    * Si los síntomas persisten después de 24 horas lo más conveniente es llamar al veterinario, ya que se pueden presentar complicaciones imprevistas.

Heridas

Es muy común que nuestro animal se produzca múltiples rasguños y heridas, en principio no deben preocuparnos excesivamente pero deberemos prestar especial atención al lugar donde se producen y a su curación (observar si tarda excesivo tiempo en sanar).

Tratamiento:

Lo más importante es limpiarla a fondo, con el fin de que el animal no contraiga otras enfermedades, para ello le recomendamos que siga las siguientes instrucciones:
    * Lave la herida con un chorro abundante de agua fría: esto ayudará a contraer los vasos sanguíneos al tiempo que eliminaremos la suciedad y la sangre coagulada, con lo que podremos analizar mejor la herida.
    * También puede utilizar una solución salina para lavar la herida y las zonas circundantes: una cucharada de sal de mesa disuelta en un litro de agua.
Además, conviene que tenga en cuenta los siguientes puntos:
    * Si se trata de una herida superficial, le recomendamos que la proteja con aceite de ricino.
    * En caso de que la herida sea importante y resulte obvia la necesidad de dar puntos, deberemos tapar la herida con un vendaje ligero, dejando todo lo demás en manos del veterinario.
    * Nunca hurge en una herida para determinar su profundidad.
    * Si se produce una hemorragia, deberá intentar cesarla presionando la herida con una venda, para lo cual colocaremos previamente una gasa o pañuelo limpio sobre la misma.
    * En caso de que existan trozos de madera, metal o algún otro objeto clavados en la herida, deje al veterinario la tarea de retirarlos y deje la herida destapada.
    * Evite que el caballo se toque las heridas.
    * Compruebe que la vacuna del tétano está al día.
De cualquier manera debe tener en cuenta que sólo puedes realizar una primera cura y que todo aquello que implique cualquier tipo de complicación deberás dejarlo en las manos expertas de un veterinario.

Laminitis

Se trata de una inflamación de las láminas interiores del casco. Suele ser debida a un cambio en la dieta en el que se introduce una alimentación mucho más rica o bien a un exuberante pasto nuevo.

Síntomas:

Debido a la inflamación, el casco no puede expandirse para aliviar la presión por lo que el animal acaba por apoyarse en los talones tratando así de aliviar el dolor; de esta forma podremos percibir que algo ocurre, ya que notaremos serias dificultades para el movimiento.

Tratamiento:

    * Reducir de forma drástica la comida.
    * Aplicar calor.
    * Colocar el casco en una solución caliente de sulfato de magnesio (que verteremos sobre un cubo).
    * Vendar la zona sin apretar.
    * Para paliar el dolor podemos disolver unas cuantas aspirinas (alrededor de cinco) en un poco de agua, las mezclamos con miel y harina y untamos toda esta mezcla en la lengua cada cuatro horas hasta que el veterinario nos de un analgésico más adecuado.
    * Llamar sin falta al veterinario.

Sarna

La piel del caballo es una parte expuesta constantemente a infecciones y enfermedades parasitarias que, además de resultar enormemente molestas para el animal, pueden llegar a suponer un serio riesgo para su vida.
La sarna es, sin lugar a dudas, una de las enfermedades parasitarias más comunes entre los equinos; por ello conviene conocerla bien, saber cuáles son sus diferentes manifestaciones, el por qué aparece en determinados caballos y cómo debemos luchar contra ella. Algo que se hace aún más importante durante la época de calor, cuando proliferan los mosquitos (una de las principales formas de propagación de este tipo de enfermedades) y la falta de humedad provoca la aparición de polvo y suciedad en la que los ácaros se encuentran a sus anchas.

TIPOS DE SARNA

La sarna del caballo surge por la acción de diversos tipos de ácaros que se asientan en determinadas zonas del cuerpo del animal. Debido a esos ácaros, el caballo comenzará a tener un fuerte prurito y el pelo, antes brillante, se tornará opaco y se llenará de costras y ampollas.
Podemos citar tres tipos fundamentales de sarna que aparece en los caballos:
    * SARNA SARCÓPTICA: causada por el “Sarcoptes equi”, un parásito que se introduce en la piel del caballo, donde deja sus huevos.
      Este tipo de parásito se manifestará primeramente en la cabeza (labios, ojos y orejas), espalda, cuello y en la zona de la silla; desde estos lugares se irá expandiendo por el cuerpo del animal.
      Localizaremos este tipo de sarna de la siguiente forma:
          o Comenzará con un fuerte picor, que aumentará en los momentos es que expongamos al caballo al sol, en el interior de establos calurosos y durante la noche.
          o Podremos apreciar unos pequeños bultos sobre la piel, perfectamente perceptibles al tacto.
          o El pelo se agrupará en mechones que corresponden a cada uno de estos nódulos.
          o El pelo se caerá con facilidad, dejando pequeñas alopecias. En algunas de estas calvas podremos localizar llagas, que terminarán por transformarse en costras espesas.
          o Si la sarna continúa, acabarán por formarse bastas zonas cubiertas por costras, con llagas que se localizarán principalmente en el cuello y en la garganta.
          o Llegados a este punto, el caballo se encontrará claramente desmejorado, se mostrará desganado y apenas comerá.
    * SARNA PSORÓPTICA Y AURICULAR: causada por el parásito denominado “Psoroptes equi”, el cual busca las zonas del cuerpo provistas de pelo largo, así como las partes de flexión de las articulaciones.
      El modo de contagio es por contacto directo o por transmisión por arneses.
      Debajo del mechón de la nuca, debajo de la ingle, en el muslo, axilas, zonas de la grupa... son los lugares preferidos por este parásito que provocará un intenso y desagradable picor en el animal.
      El caballo suele reaccionar ante este picor sacudiendo violentamente la cabeza.
    * SARNA CORIÓPTICA: también denominada “Sarna de los pies”, puesto que suele comenzar en la zona de las extremidades posteriores desde donde avanza para cubrir, principalmente en el caso de los potros, todo el cuerpo.
      A pesar de esto se trata del tipo de sarna menos contagioso y su avance suele ser lento, en muchas ocasiones puede estar localizado en una única extremidad durante largos meses.
      Por supuesto su aparición se hará notar con un fuerte picor, ante el cual el caballo reaccionará dando pisotones al suelo de manera continuada y mordiéndose las cuartillas.
      A simple vista localizaremos la sarna a través de una descamación en la piel que terminará en la caída de la epidermis, llevando poco a poco a la formación de costras escamosas y a la aparición de grandes llagas transversales.

CÓMO COMBATIR LA SARNA

Ahora que conocemos las formas y síntomas que pueden presentar los diferentes tipos de sarna, conviene saber cómo actuar ante ella.
En primer lugar debemos hacer fuerte hincapié en la necesidad de mantener las caballerizas y elementos que tengan que ver con el caballo perfectamente limpios. Debemos tener en cuenta que los ácaros y parásitos se desarrollan a sus anchas en la suciedad, por lo que nunca está de más que las caballerizas, patios, potreros y arneses se desinfecten con abundante creolina, lisoformo y agua con sal.
Es muy importante ubicar y retirar los bebederos y comederos de las excretas, para evitar que se contaminen; eso sin olvidarnos de que es fundamental que nuestro caballo tenga acceso al agua limpia y fresca durante todo el día.
Mantener al caballo fuera de la caballeriza, al aire libre y realizando ejercicio bajo el efecto curativo del sol, es siempre recomendable; no sólo estará más alegre sino que además lo mantendremos por más tiempo alejado del peligro que supone el contacto con sus excrementos.
Retirar el estiércol todos los días resulta una tarea prioritaria; una vez retirado, este estiércol deberá ser depositado en un estercolero que estará colocado lo más lejos posible de las caballerizas para que éste se deseque con los rayos del sol, de este modo los parásitos, los huevos y las larvas serán destruidos por el simple exceso de calor.
Un buen cuidador deberá llevar a cabo un control de desparasitación para todos los caballos. Un control que deberá ser respetado correctamente si queremos evitar la infestación, la sobrecarga parasitaria, la contaminación ambiental, la transmisión a otros caballos e incluso la reinfestación de los animales. Este programa de desparasitación deberá tener en cuenta múltiples variables; desde el tipo de parásitos existentes y su cantidad en el animal afectado, el tipo de tratamiento llevado a cabo, el estado de las caballerizas, el estado de los alrededores.
De cualquier manera y en caso de que tu animal se contagie con la sarna, para combatirla deberás llevar a cabo los siguientes pasos:
    * Lo primero que hay que hacer es proceder al esquileo general, incluidas las crines y a la consiguiente quema de todos los pelos cortados.
    * Continuaremos limpiando la piel con un cepillo blando y mucho jabón. En esta limpieza deberemos poner especial cuidado en las costras aparecidas a causa de la sarna, para no dañar innecesariamente al animal.
    * Aplicaremos cataplasmas con una solución a base de esteres fosfóricos. El uso de cataplasmas sirve para eliminar la infección, reducir la inflamación, aliviar las contusiones y limpiar las heridas; deben dejarse puestas un máximo de 12 horas, pasadas las cuales convendrá repetir la aplicación; además no conviene colocarlos durante más de tres días seguidos, a no ser por indicación expresa del veterinario.

Tirones

El caballo puede sufrir tirones en cualquiera de sus extremidades y éstos pueden ser muy graves, dejando al caballo parado hasta todo un año y en los peores casos para siempre.
Las causas que los producen suelen ser un mal paso o un terreno demasiado blando, produciéndose más normalmente en los momentos en que el caballo se encuentra galopando o saltando.

Tratamiento:

Si nota que su animal sufre un tirón, deberá actuar de la siguiente forma:
    * Pon hielo en la zona afectada.
    * Deja descansar al caballo.
    * Llama al veterinario, quien seguramente colocará un vendaje anatómico con presión uniforme en la zona.

 


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