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Cólicos
Pueden ser de diferentes tipos, entre los más comunes cabe señalar:
* Cólico espasmódico: produce en el caballo dolores fluctuantes.
* Cólico hepático: producido por el paso de un cálculo por las vías biliares.
* Cólico renal: debido al paso de un cálculo por las vías urinarias.
* Cólico de torsión: producido por la torsión del intestino del caballo.
Se trata de fuertes dolores de vientre que sufre el caballo que pueden ser debidos a múltiples causas; las más habituales son:
* Un cambio repentino en la dieta del animal.
* Un empacho.
* Una infestación parasitaria.
Síntomas:
Podremos advertir que el caballo está sufriendo un cólico si vemos que se muestra inquieto, se revuelve y empieza a sudar. Conviene estar atentos, cuanto antes interceptemos la enfermedad, mayor posibilidad tendremos de sanar al animal.
En primer lugar es importante la observación del estado general y del comportamiento del equino durante algunos minutos. Un caballo con un cuadro de cólicos dará claros síntomas de inquietud: se dirige de un lado a otro del box o piquete, escarba o rasca el suelo, efectúa cambios frecuentes de posición (se acuesta y se levanta), expresa su dolor con miradas angustiosas orientadas hacia los flancos, tiende a echarse con cautela o de manera brusca y suele revolcarse.
En caso de que sospechemos de que existe la enfermedad, deberemos observar otra serie de signos importantes:
* El tamaño del abdomen (aumento de uno o ambos lados), las heridas y los traumatismos que se producen por el intenso dolor.
* La presencia de comida en el comedero.
* Ausencia de orina en la cama.
* Posibles dificultades para orinar.
* Modificaciones en la materia fecal.
* Sudoración intensa, con importante pérdida de agua y los electrolitos (que si no se reponen conducen a un estado de shock).
Tratamiento:
* Prohibirle comer o beber.
* Evitar que se revuelque y prepararle una abundante cama si vemos que no puede dejar de hacerlo.
* En caso de que estos dolores se prolonguen deberá llamar al veterinario.
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