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Neurología

Introducción a la Neurología Infantil

Las complicaciones neurológicas de los niños angustian naturalmente a la familia. No obstante, en la actualidad, gracias a los avances científicos, a una gran parte de los pequeños pacientes les es posible disfrutar de una vida plena.

Patologías más comunes en esta especialidad

Hay 2 grupos de patologías que, por su frecuencia en la niñez y en la adolescencia, representan las principales razones de consulta en la especialidad neurológica: los trastornos del desarrollo y los episodios paroxísticos. Una cantidad no despreciable de la población infantil presenta un trastorno del desarrollo de importancia suficiente como para requerir una evaluación especializada. Los motivos de consulta dependen de la edad:

En los lactantes: se presenta en la adquisición de las pautas madurativas, especialmente motoras.

En la etapa Pre-escolar: implica los trastornos del desarrollo del lenguaje.

En la edad escolar y de la adolescencia: se manifiesta en los trastornos del aprendizaje y de la conducta.

Un porcentaje menor presenta en algún momento un episodio paroxístico transitorio, los que se manifiestan en un cambio a nivel del comportamiento motor (convulsiones; tics; etc.), perceptual (cefalea, vértigo), en la alteración de la respiración (apneas, espasmos del sollozo) o a nivel de conciencia (sincope). En el espectro de las convulsiones, que pueden presentarse de distinta forma, sobresalen las convulsiones febriles.

¿Qué otras causas de consultas existen?

Si bien menos frecuentes, están las enfermedades genético-cromosómicas y las malformaciones del sistema nervioso central (Síndrome de Down, mielomeningocele), las enfermedades neuromusculares (distrofias musculares, neuropatías, atrofia espinal) y las enfermedades neurodegenerativas, algunas con error metabólico conocido (fenilcetonuria, galactosemias, etc.).


Los adelantos tecnológicos, a finales de los setenta, específicamente el desarrollo de la tomografía computarizada, permitió observar por primera vez “en vivo” una imagen directa del cerebro. En los últimos años se han observado ciertos cambios con respecto a las enfermedades neurológicas. Culturalmente, hoy los padres, educadores y la población general dispone de mayor información, lo que posibilita que los niños sean atendidos en etapas más tempranas, siendo mayor la cantidad de intervenciones adecuadas. En cuanto al área científica existe un mayor conocimiento de los variados problemas neuropediátricos y un mayor desarrollo de los métodos de diagnóstico y tratamiento, debido a que las enfermedades del sistema nervioso se relacionan mucho con la salud en general. El cambio en la atención perinatal, la mayor cobertura y el desarrollo de nuevas vacunas, así como la prevención de accidentes y los cuidados de la salud en general determinan también un cambio en su incidencia.

Técnicas de diagnóstico

La neurología infantil es una especialidad clínica y es posible que permanezca como tal. Las etapas más importantes del proceso de diagnóstico se basan en el interrogatorio y en el examen físico; las nuevas metodologías, especialmente en el campo de las imágenes, neurofisiología y técnicas de laboratorio, no sirven cuando son aplicadas indiscriminadamente y sin un correcto criterio clínico.

Con la aparición de la resonancia magnética y en este último tiempo con la tomografía por emisión de Positrones (PET), se dispone de métodos que, además de mostrar la estructura del sistema nervioso, permiten evaluar el funcionamiento de áreas específicas.

Una correcta información

En el campo de la neurofisiología ha habido importantes adelantos, a partir del Electroencefalograma Convencional (EEG), el que en la actualidad otorga información trascendente, se desarrolló uno más prolongado en forma ambulatoria, que es posible realizar mientras el niño hace sus actividades, incluso durante duerme o con privación de sueño. Por otra parte, la polisomnografía, el registro simultaneo del EEG y de otros parámetros fisiológicos, como la respiración, la frecuencia cardiaca, la saturación arterial de oxigeno, etc. son de gran utilidad para el diagnóstico de la patología relacionada con el sueño (como por ejemplo apneas); por último, el registro combinado del EEG con la imagen del paciente (videoelectroencefalograma) permite definir con mayor precisión los episodios paroxísticos y es un elemento muy importante para los niños epilépticos de difícil control.

¿Y el tratamiento?

No ha habido un gran desarrollo de nuevos tratamientos y en muchas áreas, como las enfermedades neuromusculares y las genéticas, están en etapa experimental. La situación ha sido más ventajosa para los pacientes con epilepsia, ya que últimamente se han desarrollados nuevos medicamentos anticonvulsivantes.

¿Qué hay de la prevención?

Existe un grupo de enfermedades que pueden ser prevenidas, por lo que es importante seguir las indicaciones de tu pediatra:

Control periódico del embarazo y del parto por todo un equipo de profesionales.

Cumplimiento del calendario de vacunas

Prevención de accidentes.

Por otro lado, existen algunas enfermedades neurológicas en las que el diagnóstico precoz permite un tratamiento correcto y un mejor pronóstico.

Por todo lo mencionado, es prioritario el controlar constantemente la salud y la consulta oportuna con el profesional de la salud ante cualquier sospecha.

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