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Dolores de Cabeza

Alerta máxima

  • El dolor de cabeza de tu pequeño es repentino y muy fuerte, con fiebre, vómitos    y rigidez del cuello, signos de encefalitis y meningitis, graves infecciones del cerebro.
  • Habla farfullando.
  • Ve doble.
  • Las pupilas de ambos ojos son de distinto tamaño.

Síntomas comunes

  • Dolor o palpitaciones en alguna zona de la cabeza.
  • En ocasiones náuseas o vómitos

No es frecuente que niños menores de 5 años sufran dolores de cabeza, como sí ocurren en niños en edad escolar  y  adolescentes.
La mayor parte de los dolores de cabeza se originan fuera del cráneo, en los nervios, los vasos sanguíneos y los músculos que recubren la cabeza y el cuello. Pueden inflamarse o experimentar ciertos cambios que ejercen presión sobre los nervios circundantes.
¿Qué lo provoca? Hay diferentes factores implicados en el dolor de cabeza de los niños, el que es muy similar al de los adultos. Una de las causas es la herencia. Si tú o tu pareja sufren de este tipo de dolor, es muy posible que tu hijo también lo desarrolle.

Algunos de tantos posibles desencadenantes son:

  • La toma de medicamentos, ya que el dolor de cabeza puede ser un efecto secundario
  • Falta de sueño o un cambio en los hábitos de sueño
  • Saltarse comidas
  • Deshidratarse
  • Estar bajo mucho estrés
  • Lesionarse la cabeza
  • Ver la televisión durante mucho tiempo seguido
  • Cambios hormonales
  • Hacer un viaje largo en auto
  • Escuchar música a un volumen muy alto
  • El humo del cigarrillo
  • Olores fuertes como perfumes, humos, gases o vapores despedidos por sustancias irritantes
  • Ciertos alimentos y la cafeína

También, el dolor de cabeza puede provocarse por determinadas infecciones, como las infecciones de oído, la gripe, la enfermedad de Lyme, las infecciones de senos nasales, la faringitis estreptocócica, las infecciones urinarias, etc. Sin embargo, es pequeño el porcentaje de dolores de cabeza causados por una enfermedad grave, la mayoría no es serio.

Los tipos de dolores de cabeza más frecuentes en los niños son la cefalea tensional y la migraña.

Cefalea tensional: está provocada por la tensión existente en los músculos del cuello y la cabeza, por causas tanto psicológicas como físicas. No se acompañan de náuseas o vómitos.

Migrañas: Generalmente se desencadenan por factores como el estrés, la falta de sueño y determinados alimentos y bebidas, siendo sus síntomas característicos las náuseas, los vómitos, el dolor pulsátil en uno o ambos lados de la cabeza y la sensibilidad a la luz, al ruido y a los olores fuertes. Las migrañas pueden durar entre media hora y 6 horas, incluso días. Si bien los adultos pueden presentir que sufrirán una migraña, los bebés no pueden comunicarlo ni saben explicar ni detallar lo que les duele. Si un un niño pequeño tiene dolor de cabeza puede parecer inquieto y/o ponerse pálido.

Ciertas variantes de la migraña que se dan en niños son precursores de las migrañas propias de la edad adulta. Estas incluyen los vértigos paroxísticos y los vómitos cíclicos. Los vértigos paroxísticos causan una sensación de tambaleo que aparece de repente y desaparece en cuestión de minutos. Los niños que los experimentan pueden parecer asustados o inestable en un momento, como si tuvieran dificultades para caminar. Estos vértigos comúnmente desaparecen a los 5 años aproximadamente. Los vómitos cíclicos también se dan en niños pequeños y consisten en episodios recurrentes de vómitos. Los episodios pueden durar horas o días y no se asocian a dolor de cabeza o ningún otro síntoma. Este tipo de vómitos a menudo suele desaparecer al entrar en la adolescencia.

Lo que puedes hacer

Primero, debes procurar saber qué puede provocar el dolor de cabeza de tu niño, ya que podría quejarse de dolor de muelas o de oídos. Pregúntale si se ha caído o le han pegado en la cabeza. Si tiene fiebre, es probable que tenga una infección viral o bacteriana en el oído o un resfrío. Trata de bajarle la temperatura con acetaminofeno; una vez que baje la fiebre, puede que el dolor desaparezca también. Vigila cualquier otro síntoma.
Dale algo de comer, preferentemente algo con alto contenido de azúcar natural, como una fruta.

Si el dolor de cabeza se debe a algún problema emocional, lo mejor que puedes hacer es confortar a tu hijo y brindarle mucho apoyo. Averigua qué el lo que le molesta o preocupa.

Si tu hijo sufre de migraña, debes procurar que:

  • Se acueste en una habitación fresca, oscura y silenciosa. Los niños que tienen migraña a veces sólo quieren dormir y se sienten mejor al despertarse.
  • Se ponga un paño húmedo y fresco sobre la frente o los ojos.
  • Se relaje.
  • Respire profundamente.

Puedes darle un analgésico de venta libre, como el paracetamol o el ibuprofeno. Fíjate bien en darle la dosis correcta y a los intervalos correctos. Y si tu bebé es menor de 2 años, consulta con el pediatra antes de darle algún analgésico. Nunca le des aspirina o cualquier otro medicamento que contenga ácido acetilsalicílico a un niño menor de 12 años.

Informa al pediatra sobre los medicamentos que tu hijo ha estado tomando para que lo pueda tener en cuenta a la hora de elaborar un programa de tratamiento, ya que puede incluir medidas de alivio del dolor que no impliquen la administración de fármacos, tales como la relajación, las técnicas de control del estrés y evitar otros posibles desencadenante como la cafeína. Es fundamental que hagas un seguimiento del dolor de cabeza de tu niño y sus síntomas y seguir al pie de la letra las recomendaciones del pediatra.

Lo que puede hacer el médico

Seguramente el doctor lo examinará con el propósito de hacer una buena historia clínica, para averiguar la posible causa del dolor de cabeza. Es posible que el pediatra te pregunte a ti y a tu hijo acerca de la intensidad y la frecuencia de los dolores, si siguen una misma pauta o cambian a lo largo del tiempo, si tiene otros síntomas y preocupaciones, cómo es la salud previa del niño, los antecedentes familiares, cualquier medicación que esté tomando el infante, cualquier alergia que pueda tener, alguna situación estresante por la que esté pasando, la dieta que sigue, sus hábitos, patrones de sueño y qué parece aliviar o empeorar el dolor de cabeza.

Es importante un buen reconocimiento médico. Uno de los exámenes que puede hacer es el examen del fondo de ojo, denominado fundoscopia, para hacerse una idea de cualquier aumento de la presión intraocular e intracraneal. Esta exploración se realiza en la consulta del pediatra utilizando un oftalmoscopio, un aparato provisto de una luz especial que permite ver el fondo de ojo.

También, el pediatra comprobará si el niño tiene o no rigidez de nuca, un síntoma propio de la meningitis, y si los pares craneales, los nervios que envían información a los músculos faciales, funcionan adecuadamente. Puede pedir también análisis de sangre o pruebas de diagnóstico por la imagen, tales como una TAC (tomografía axial computerizada) o una RM (resonancia magnética) del cerebro, para descartar posibles problemas médicos.

Lo que sucede después

Si el malestar es crónico, una de las cosas que el médico puede sugerir es  escribir un diario anotando los episodios de dolor de cabeza –cuándo ocurren, cómo se sienten y en qué circunstancias aparecen. ¿Suceden en el colegio? ¿Después de ciertas comidas? ¿Vomita? Por medio de este procedimiento, será posible prevenir algunos ataques en el futuro. Las migrañas pueden ser tratadas con medicina preventiva.

 


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