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Ampollas

Alerta máxima

Si notas que las venas se ponen rojas y se extienden desde la zona de la ampolla, llama en seguida al médico, pues pueden indicar presencia de una infección.

Síntomas comunes

Una burbuja llena de líquido en la piel provocada por fricción, quemaduras, alergia o inyecciones.

Frecuentemente la piel presenta ampollas y, por lo común, no es peligroso, al producirse un fluido limpio o semi limpio entre las distintas capas de la piel. Puede medir desde la cabecita de un alfiler o varios centímetros de diámetro. Se genera luego de una herida en la capa superior de la piel y actúa como colchón, protegiendo la piel nueva que nacerá debajo. Usualmente, el líquido es reabsorbido por el cuerpo y la piel exterior se seca y se pela. Pero si la ampolla se abre y la nueva y delicada piel queda expuesta, puede infectarse.
A menudo, las ampollas se forman cuando la piel es friccionada hasta hacerla desaparecer: esto sucede con los zapatos de medida inadecuada, por ejemplo, que son los principales culpables en los pies. Si la piel se quema, ya sea por el sol, líquidos calientes o productos químicos, también surgen ampollas.

Lo que puedes hacer

Sobre todo, no punces la ampolla. Cúbrela con vendas adhesivas. Si un determinado par de zapatos produce ampollas en los pies de tu hijo, cámbialos o pónselos con dos pares de calcetines para evitar la fricción en el mismo lugar. Cambia las vendas seguidamente y observa las señales de infección. En un par de días, la mayoría de las ampollas se curan solas.

Lo que puede hacer el médico

Si la ampolla es muy grande (más de diez centímetros de diámetro) o si se infecta, lleva a tu hijo al médico. Puede que decida abrirla y tratarla con cremas antibióticas como medida de seguridad. Si ya estuviera infectada, puede recetarle antibióticos oralmente.

 


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