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Infecciones del cordón umbilicalInfecciones del cordón umbilical

Si tu bebé tiene fiebre o se ve enfermo, tiene su ombligo hinchado y rojo, o presenta pus, lo mejor es ir rápidamente al médico.

 

Si bien las infecciones del ombligo son poco frecuentes pueden diseminarse muy rápidamente en el recién nacido.

Por eso, es importante concurrir de inmediato en un centro asistencial en caso de observar pus, secreciones amarillas y malolientes en la zona, o si se percibe que la piel enrojece y causa dolor al tocarla.

Habitualmente, los restos del cordón se desprenden durante la segunda semana de vida, sin embargo, también puede ocurrir antes o después de ese periodo. Es posible que sangre un poco al desprenderse de forma natural, pero la hemorragia se detiene por sí sola.

No obstante, si a los 20 días no se ha caído, la recomendación es consultar a un pediatra. En ningún caso se debe estirar para terminar de desprenderlo, por más fino que parezca. Esto podría ocasionar una hemorragia.

Existen cuatro alteraciones menores que pueden aparecer en el ombligo y a las que los padres deben prestarle atención:

  1. Granuloma Umbilical: a veces, después de que se cae el cordón, la zona puede inflamarse ligeramente. Esto puede generar la aparición de una protuberancia d de apariencia normal en el interior del ombligo.
  2. Sangrado del Cordón Umbilical: es común que se observen unas gotas de sangre en el punto de separación, debido al roce del pañal. Pero si forma la mancha es más grande, de unos dos o tres cms. de diámetro o si no deja de sangrar después de diez minutos de compresión hay que consultar a la brevedad
  3. Humedad o Exudación Umbilical: a veces, el ombligo presenta una humedad o exudación e, incluso, puede tener algo de pus en su superficie. Esto puede deberse a una infección incipiente.
  4. Desprendimiento tardío: Lo normal es que el cordón se desprenda dentro de las tres primeras semanas de vida.

Tras la caída del cordón, el riesgo de infección persiste hasta que el ombligo cicatriza completamente. Por esto, se debe seguir con los mismos cuidados y vigilancia hasta que la gasa que lo cubre aparezca limpia.

Esto es especialmente importante en los llamados "ombligos amnióticos", en los que la piel no sobresale sino que quedan hundidos, ya que están menos ventilados y es más difícil valorar su estado.

Cuando ya ha cicatrizado, el ombligo puede y debe lavarse con total normalidad; si se acumula suciedad en sus repliegues, se han de separar sin miedo para poder limpiarlos y secarlos bien.

Hernias y tipos de ombligo

Independientemente de que se les haya fajado o no, algunos bebés presentan hernias umbilicales; afortunadamente, las más pequeñas y corrientes no causan molestias, no se estrangulan y prácticamente siempre se cierran por sí solas a los tres o cuatro años.

Hay ombligos con mucha piel ("cutáneos") y otros que quedan por debajo del nivel del abdomen ("amnióticos"). Esto no depende de dónde se haya cortado al nacer, ni de dónde se haya puesto la pinza, sino que de la naturaleza.

Debes consultar al pediatra si:

  • A las tres semanas de nacido aún no se ha desprendido el cordón umbilical.
  • Cuatro días después de caer, el cordón aún mancha la gasa.


Acude a un servicio de urgencia si:

  • Se observan secreciones amarillentas o malolientes.
  • La piel que rodea el ombligo se enrojece y parece doler.
  • Sangra de modo continuo.

 

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