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¿Puedo comer cualquier tipo de queso?

En el embarazo deberás evitar los llamados “quesos blandos” y preferir el queso cottage, ricotta, queso crema, quesos procesados (como el americano) y los “quesos duros”, como el cheddar y el parmesano.

Asesoría:
Ingrid Raygada, nutricionista de Clínica Dávila

Si eres de las mujeres que gusta comer de distintos tipos de queso, en el embarazo debes tener ciertas precauciones. Sobre todo con los llamados “quesos blandos”, como el Brie, Camembert y los quesos azules. Esto porque, al ser menos ácidos y contener más humedad que los quesos duros, permiten que se desarrollen más rápidamente bacterias como la listeria.

La infección por listeria es poco común. Según los CDCP de Estados Unidos -Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades-, anualmente sólo afecta a 2.500 personas en ese país y el número va disminuyendo. Pero las embarazadas son 20 veces más propensas a sufrirla, siendo muy grave para el bebé. Por eso es fundamental el proceso de pasteurización, que mata ésta y otras bacterias nocivas.

Entre los quesos que pueden contaminarse con listeria están: el queso blanco, queso fresco, queso de hoja, queso crema y asadero. También están el tipo feta, Brie, Camembert o quesos que tienen estrías como el Roquefort o el queso azul. Ten mucho cuidado con ellos, en especial si los compras en la feria o en un lugar donde no estén refrigerados ni bien envueltos.

La nutricionista de Clínica Dávila, Ingrid Raygada, explica que “lo más probable es que la listeriosis no afecte gravemente la salud de la embarazada, a no ser que padezca una enfermedad subyacente que debilite el sistema inmunitario. Sin embargo, incluso si la infección no afecta su salud gravemente, podría tener consecuencias graves para el bebé si no se trata de inmediato. La listeria puede infectar la placenta, el líquido amniótico y al bebé, y puede causar un aborto espontáneo o un bebé mortinato (que nace sin vida)”.

El procedimiento para matar la listeria es mediante altas temperaturas, por lo que se debe cocinar el queso hasta que salgan burbujas, o hierva. Sin embargo, hay ocasiones en las que el calor no es suficiente para destruir la bacteria, por lo que lo más seguro es consumir quesos duros.

Entre los productos que se consideran seguros están: el queso cottage, ricotta, queso crema, quesos procesados (como el americano) y quesos duros (como el cheddar y el parmesano), así como los productos lácteos con cultivos, como el yogur y la leche cultivada. Recuerda, lo más seguro es que revises cada etiqueta para asegurarte de que está hecho con leche pasteurizada.

 


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