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Complicaciones en el embarazoComplicaciones del embarazo

La mayoría de los embarazos transcurren sin grandes problemas, pero algunas veces se presentan complicaciones o enfermedades que con un adecuado tratamiento no causarán mayores inconvenientes.

Experto: Marcelo Rodríguez, ginecólogo Clínica Ciudad del Mar

A pesar de que la mayoría de los embarazos transcurre sin ningún problema, a veces las cosas no suceden de acuerdo al plan natural. Si ocurre algo inesperado o en las visitas prenatales surge alguna inquietud, ambos padres se sentirán muy afectados, especialmente si todo había evolucionado bien hasta ese momento. Enfrentar juntos las complicaciones en el embarazo les ayudará a afrontar mejor esta situación y así, contar con toda la información posible.

Los problemas en el embarazo son variados. Pueden ser detectados por la propia madre o el padre, como por ejemplo una hemorragia vaginal, o puede ser pesquisado en las visitas prenatales, como un bebé pequeño para su tiempo de gestación o preeclampsia (presión arterial alta). Cualquiera sea la complicación, pidan una explicación completa y clara al ginecólogo y, si es necesario, insistan sobre el tema.

Algunos de los síntomas que se presentan durante el embarazo son los siguientes:

La hemorragia vaginal no se puede dejar pasar en ninguna etapa del embarazo. Aunque siempre es una preocupación, una buena atención médica puede evitar que se convierta en un problema grave. Si la hemorragia se produce en los tres primeros meses, no significa necesariamente que perderás a tu bebé. En la mayoría de los casos se trata de pequeños desprendimientos de las membranas ovulares, y que no revisten mayor complicación. También puedes padecer de alguna inflamación vaginal o pólipos y que estos problemas no intervengan en absoluto con el embarazo. Ponte en contacto con tu médico lo antes posible, para que te indique qué hacer. Con las medidas adecuadas, lo más probable es que se detenga la hemorragia y el embarazo continúe con normalidad. Es posible que te den reposo y que debas evitar las relaciones sexuales durante un tiempo.

La pérdida de sangre en un embarazo avanzado es rara, pero es algo serio ya que pude indicar complicaciones en la placenta, como la placenta previa o un posible desprendimiento. Ambos problemas se pueden confirmar a través de una ecografía. Lo habitual es que hospitalicen a la mamá para dejarla en observación.

El doctor Marcelo Rodríguez, ginecólogo Clínica Ciudad del Mar, comenta que “el desprendimiento de placenta constituye sin duda la situación más urgente, en la cual en la mayoría de las situaciones se requiere una interrupción inmediata del embarazo. Así mismo, en algunos casos, tanto la severidad como lo súbito del cuadro, resultan un verdadero desastre obstétrico, en el cual incluso se produce la muerte fetal de manera inmediata”.

“Quizás una de las pocas situaciones en que se requiere una interrupción inmediata de embarazo es el desprendimiento placentario. En el resto de las situaciones, tales como preeclampsia u otras, la interrupción está determinada por el grado de compromiso fetal, lo cual va a ser diferente en cada paciente”, agrega el especialista.

Otro de los malestares que se puede presentar es el dolor abdominal, éste puede ser con o sin sangrado. Durante el primer trimestre, podría ser un indicador de aborto. Sin embargo, no debes inquietarte mucho porque probablemente es consecuencia del proceso de anidación del embrión y el embarazo continúa su curso normal.

Si notas un crecimiento acelerado del abdomen acompañado de dolor, éste puede ser un síntoma de un aumento exagerado de líquido amniótico, conocido como polihidramnios, consecuencia de alguna complicación del embarazo. Si observas pérdida de líquido amniótico (líquido transparente con olor a cloro), aunque sean sólo unas gotas, puede deberse a la rotura prematura de la bolsa de agua.

Si sientes contracciones dolorosas y rítmicas durante más de una hora, antes de la fecha de parto, puede significar parto prematuro.

Si liberas una sustancia amarillenta o verdosa y con olor desagradable, lo más probable es que haya infección vaginal o vaginosis bacteriana.

Si después de las 24 semanas notas una disminución de movimientos fetales, si no sientes a tu bebé moverse al menos unas 6 veces durante unas 2 horas después de almuerzo, debes ir a tu médico y controlarte, porque puede significar alguna condición que esté poniendo en riesgo la salud de tu bebé.

Hay ocasiones en que puedes sufrir pérdida de conciencia o mareo y, aunque si bien es frecuente sentir mareos o desmayarse durante el embarazo, es aconsejable que se lo comuniques a tu doctor, porque pueden ser causados por problemas de presión o del nivel de azúcar, que si son constantes deben ser tratados.

Si durante el sexo sufres contracciones dolorosas y tras el orgasmo, tal vez, sientes contracciones uterinas intensas, debes consultar al especialista, ya que podrían acelerar el nacimiento del bebé. Es muy probable que ocurra esto mientras más se acerca la fecha del parto.

Algunas embarazadas sufren vómitos después de las 12 semanas, que si bien lo más frecuente es que estén en el contexto de un embarazo normal, en ocasiones es probable que estos sean signo de enfermedades ajenas al embarazo, como gastritis o intoxicación alimentaria.

Puedes presentar presión arterial por encima de 140/90 y es posible que esto signifique una enfermedad propia del embarazo, conocida como preeclampsia, que genera complicaciones severas.

Los herpes son muy riesgosos durante el embarazo porque podrías transmitírselos al bebé. El herpes genital, por ejemplo, provoca infecciones potencialmente muy severas en los niños, sobre todo si los tiene en el momento del parto. Los herpes labiales se le pueden traspasar al bebé por medio de un beso o por contacto. Por lo tanto, es esencial que se lo informe a su doctor para que le dé el tratamiento y las indicaciones adecuadas.

Se debe tener mucho cuidado con cualquier tipo de peste, ya que la varicela (peste cristal) y la rubéola son muy peligrosas y podrías traspasársela al bebé, pudiendo provocarle serias complicaciones y secuelas como sordera, ceguera o retardo del crecimiento, e inclusive, existe la posibilidad de pérdida. Para prevenirlas, existe una vacuna que se debe poner antes de quedar embarazada, tanto en el caso de la Rubeola como en el caso de la Varicela.

En caso de que padezcas alguna enfermedad, el embarazo será controlado muy cuidadosamente, para proteger tanto al bebé como a ti. Algunas dolencias como la epilepsia, el asma, la enfermedad cardíaca o la insuficiencia renal no dificultan en sí mismas el embarazo y el parto. Si te cuidas, tienes una minuciosa supervisión médica durante el embarazo y te preparas en las últimas 10 semanas para tener a tu bebé, tienes todas las posibilidades de un parto normal.

Otra complicación frecuente en el embarazo es la Diabetes Gestacional, la cual se caracteriza por una alteración transitoria en el metabolismo de la glucosa. En general, con la dieta se logra compensar a un gran porcentaje de los pacientes, siendo necesario el manejo con insulina en un pequeño grupo de pacientes. En estas pacientes los bebés tienden a ser más grandes, motivo por el cual tienen más probabilidades de tener un parto por cesárea. Distinto es el caso de una diabetes preexistente, en la cual los fetos tienen mayores riesgos durante el embarazo, por lo cual estas pacientes requieren un control más estricto.

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