Cuando la mujer está embarazada, el bebé puede oír, ver y sentir desde el vientre. Es muy importante armar lazos con tu hijo, antes que se enfrente al mundo. Esta unión se puede formar, hablándole al bebé, poniéndole música de Mozart o acariciando nuestra guatita. Es importante que se sienta acompañado, ya que esto beneficiará el desarrollo físico, mental y de los sentidos del bebé al interior del vientre y qué mejor para lograr esto que una buena comunicación con el bebé desde antes de nacer.
Un bebé que ha recibido estimulación mientras está en el vientre, al nacer tendrá un desarrollo auditivo, que lo ayudará a tranquilizarse al reconocer esas voces que oía al estar dentro del vientre. También estos niños, serán más cariñosos.
Los sentidos son parte importante para el feto, por medio de éstos, se prepara para afrontar el nuevo ambiente. El tacto, aparece en la semana 11 del embarazo, mientras que el olfato y el gusto, se desarrollan entre la semana 12 y 13. La placenta traspasa varios elementos químicos al líquido amniótico, por donde el embrión experimenta variados olores y sabores.
A la semana 17, ya puede escuchar diversos sonidos, sobre todo distingue la voz de su mamá. Paralelo a esto, se desarrolla la vista.
Hay exámenes de ultrasonido que muestran la frecuencia cardiaca del bebé, que aumenta en 15 latidos o más por minuto, una vez que percibe un estímulo. Además, la actividad del cerebro, presenta cambios cuando hay ruidos como del timbre, música, entre otros.
Pero ¡ojo! Nunca trates de estimular al bebé de manera brusca, es decir, no le ponga luces ni ruidos fuertes. Recuerda que la mejor manera de estimularlo es haciéndolo de forma agradable.
Por lo tanto, el segundo trimestre es el mejor momento para que tenga contacto con su hijo ya sea hablándole, poniéndole música, entre otras cosas. Esto, ya que el sentido auditivo ya está casi desarrollado totalmente. Intente escuchar música que le relaje, pues de esa forma eso llega al bebé.
A partir del tercer trimestre, se debe seguir estimulando la audición y todos los sentidos del pequeño. Además, se le puede enseñar que al moverse se va a generar una respuesta de la madre, ya que cada vez que sienta un movimiento lo más probable es que acaricie su guatita, por lo que el bebé relacionará el movimiento con la acción de su madre.
Lo que siente la madre lo presiente el bebé
Si la mamita está con el ánimo decaído, siente susto, pena, u otras cosas, el bebé lo presentirá. Y es que cuando esto ocurre, el cuerpo produce la catecolaminas, que es una sustancia que activa los mecanismos de alerta produciendo un cambio en la frecuencia cardiaca, en la respiración de la mamá y en la presión arterial, lo que a su vez es transmitido al pequeño. Mientras que si la mamita se encuentra en paz y alegre, liberará endorfinas y el bebé sentirá tranquilidad, que es mandado porque estas hormonas son enviadas a la placenta.
Los especialistas, recomiendan que le hable al bebé en familia, para que así de a poco sea aceptado por los otros integrantes y sea recibido de la mejor forma posible.