Se estima que en los países en desarrollo un 8% de las mujeres fuman estando embarazadas. Parecieran no tener claro que cigarros y embarazo representan un daño para el bebé, así como para la salud de la madre. Esto quedó demostrado en un estudio realizado por el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos donde se demostró que los cigarros y el embarazo no son compatibles; además, concluyó que si todas las mujeres embarazadas dejaran de fumar, la cantidad de nacimientos sin vida se reduciría en un 11% y la cantidad de muertes de bebés recién nacidos disminuiría en un 5%.
Hay que considerar, que el humo del cigarro contiene más de 2.500 productos químicos, de los cuales se cree que la nicotina y el monóxido de carbono son perjudiciales durante el embarazo, incluso pueden impedir que este proceso llegue a su fin.
Las consecuencias que produce el cigarrillo para el bebé son muy negativas. El niño puede nacer con bajo peso, debido a que se retarda su crecimiento, aumentando el riesgo de un parto prematuro (antes de la 37 semana de gestación). A su vez, los recién nacidos prematuros y con bajo peso al nacer tienen mayores riesgos de sufrir problemas graves de salud durante el primer periodo de vida, tales como parálisis cerebral, retraso mental y problemas de aprendizaje. Incluso pueden llegar a morir.
Si la madre ha fumado durante el primer y segundo trimestre de su embarazo, pero el tercero decide dejar de fumar, el desarrollo del niño puede ser mejor.
Por su parte, quienes fuman en cualquier del primer trimestre tienen más probabilidades de tener un bebé con defectos al nacer, particularmente, defectos cardiacos congénitos.
Se debe tener en cuenta, que el cigarro duplica el riesgo de problemas en la placenta de la mujer, como es el caso de “placenta previa” (ésta se ubica en una posición muy baja en el útero y cubre casi todo o parte del cuello del útero) y otra consecuencia puede ser el “desprendimiento de placenta” (la placenta se separa de la pared del útero antes del parto). En ambos casos, la vida de la madre y del bebé está en peligro durante el parto, debido a una hemorragia excesiva.
De la misma forma, el tabaco trae como consecuencia la ruptura anticipada de la bolsa. Cuando ésta se rompe antes de las 37 semanas de embarazo, se denomina “rotura de bolsa prematura”, la que da como resultado el nacimiento de un bebé anticipado.
Los hijos de madres que fuman durante el embarazo, pueden presentar un síndrome de abstinencia, igual que el que se da cuando las madres que esperan un bebé consumen drogas ilícitas. Esos hijos son más nerviosos y más difíciles de calmar, en relación a los de aquellas mamás que no lo hacen.
También los padres deben tener presente que la exposición del humo del cigarro de otros fumadores, puede llevar a una reducción del desarrollo del feto, aumentando las probabilidades de que nazca con un menor peso. Por esta razón, las mujeres embarazadas deben evitar exponerse al humo del cigarrillo de otros individuos.
Se recomienda a las madres, que están planeando quedar embarazadas, dejar de fumar antes de concebir. Y en el caso de aquellas que están embarazadas, lo mejor es que traten de dejar el cigarrillo lo antes posible. La madre que no pueda dejar de fumar totalmente, es preferible que reduzca el número de cigarrillos a menos de cinco por día o que recurra lo antes posible a un especialista.
Consecuencias del humo del cigarrillo en el bebé ya nacido
Los bebés expuestos al humo sufren problemas en el aparato respiratorio inferior (como bronquitis y neumonía). Otro síntoma que puede aparecer en estos niños son las infecciones en los oídos. Además, tienen un riesgo mayor de sufrir el “Síndrome de muerte infantil repentina”.
El niño, que durante los primeros años de su vida ha estado expuesto al humo del cigarro en su hogar, presenta mayor riesgo de desarrollar asma.
Es por eso que los padres deben recordar a sus familiares y amigos que no deben fumar cerca de la madre ni del niño, debido a que solamente el humo puede causar gran daño.