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Examenes de sangre en el embarazo Exámenes de la embarazada

Los análisis de sangre y de orina deben hacerse al menos dos veces durante el embarazo. Se usan para detectar una potencial diabetes, anemia y tu situación de inmunidad frente a enfermedades infecciosas. Es importante que tengas claro que éstos no reemplazan a los exámenes de detección de defectos congénitos.

Experto: Víctor Rubio, jefe de Ginecología y Obstetricia de Clínica Indisa

Durante el embarazo, como parte de la rutina, las embarazadas debieran tomarse exámenes de sangre y orina para evaluar su condición materna y chequear o corregir eventuales anormalidades. Una vez confirmada la gestación, se solicitan por primera vez.

Hoy en día, el examen que descarta anomalías de origen genético es la evaluación ecográfica del feto, que se realiza entre la semana 11 y 14 de gestación. En este examen, se buscan algunos signos anatómicos de alarma que pudiesen sugerir una alteración de origen genético.

Para salir de cualquier duda, en forma adicional, se puede realizar un examen de sangre, donde es posible detectar si el pequeño tendrá algún defecto en el tubo neural o anomalías cromosómicas como, por ejemplo, el síndrome de Down. Este examen se debe efectuar entre la 15 y 18 semanas de gestación.

Gracias a un análisis de sangre, el especialista podrá medir los niveles de proteínas y hormonas que tiene la madre durante su período de embarazo. Estos tipos de análisis pueden ser triples o cuádruples. El primero mide tres proteínas y hormonas, mientras que el segundo mide cuatro.

Lo que debe tener presente la futura mamá es que los exámenes no determinan de manera concluyente si el hijo tendrá un defecto congénito, pero lo que sí pueden mostrar es si existe o no riesgo de que se originen algunos defectos.

Se estima que una de cada diez mujeres que se realiza estos análisis arroja resultados anormales, lo que no significa que el pequeño nacerá con algún defecto.

En caso de que la mujer reciba resultados desalentadores durante la prueba realizada el primer trimestre, se recomienda que se le den consejos en genética y que se haga una amniocentesis o un análisis de las vellosidades coriales durante el segundo trimestre. Esta prueba consiste en extraer una muestra pequeña del tejido de la placenta, mediante un tubo que se ubica en la vagina, bajo vigilancia ecográfica, o también se puede llevar a cabo insertando una aguja en el abdomen de la mujer. Con esta muestra se puede detectar la posible existencia de síndrome de Down u otras rarezas cromosómicas.

Si el análisis realizado durante el segundo trimestre arroja resultados donde el bebé pueda nacer con algún defecto del tubo neural, es probable que el especialista examine a la madre mediante un análisis por ultrasonido de alta resolución.

Por medio de un examen de ultrasonido específico del cráneo, columna vertebral u otros órganos del bebé, se podrá mostrar si efectivamente existen defectos graves en el tubo neural.

Por lo tanto, pueden detectar varias anomalías, encontrándose, además de las nombradas, la falta de cierre del abdomen del feto -quedando los intestinos fuera de éste-, algún defecto en el esófago o problemas en la piel.

Es por eso que se recomienda a las futuras madres consultar a su especialista sobre este tema y los resultados que pueden arrojar los análisis, ya que como se ve, muchas veces éstos pueden ser negativos. En caso de que esto ocurra, existen terapias que ayudan a los padres a prepararse para enfrentar los problemas que tendrá el bebé.

¿Cuáles son los exámenes habituales?

El jefe de Ginecología y Obstetricia de Clínica Indisa, doctor Víctor Rubio, explica que “generalmente en el primer control de embarazo, se solicitan los primeros exámenes de laboratorio, de sangre y orina, para evaluar la condición materna al inicio de este proceso y descartar algunas infecciones virales o bacterianas que la madre pudiera portar”.
Éstos son:

  • Grupo sanguíneo
  • Hemograma
  • Orina y urocultivo
  • Glicemia
  • Nitrógeno ureico
  • VDRL
  • Detección de anticuerpos para virus rubéola y hepatitis si procede.

“Cerca de la semana 27 se repite el hemograma, urocultivo, VDRL y una glicemia con administración previa de glucosa para descartar diabetes gestacional. Finalmente, al inicio del tercer trimestre se solicita un examen a partir de una muestra de secreción vaginal para descartar la presencia de estreptococo beta en ella, por el potencial riesgo que su presencia implica para el recién nacido en el parto vaginal”, especifica en doctor Víctor Rubio.

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