El sentido del gusto en el bebé

Aunque no lo creamos, el bebé puede diferenciar entre dulce, ácido y amargo porque su sentido del gusto está tan bien desarrollado como el de un adulto.

Nuestros pequeños necesitan pasar tiempo satisfaciendo su reflejo de succión, misma que tiene una importancia adicional; cuando los bebés ponen sus dedos en la boca, producen saliva, que es normal en el recién nacido, la que contiene un agente de crecimiento nervioso, una sustancia que le ayuda a reparar tejidos dañados. Aunque aún no se ha establecido el efecto que éste tiene sobre el desarrollo nervioso.

Sentido del gusto en los bebés

  • Si el bebé es alimentado por el pecho o biberón, la leche no toca los receptores dulces localizados en la punta de la lengua, porque accede directamente al paladar, avanzando a los receptores amargos localizados en la parte posterior.
  • Como se estimulan estos receptores, el bebé se siente satisfecho con los cereales y alimentos de sabor amargo.
  • Cuando el bebé descubre algo dulce, y la comida le es colocada sobre la punta de la lengua, pasa luego a los receptores amargos y al final a los receptores ácidos localizados en la parte más posterior.

Al darle al bebé un alimento diferente a la leche materna o el cereal, en su rostro se puede observar, primero, el gesto de sorpresa, después de asombro y finalmente placer o desagrado.

Es bueno darle a los bebés la oportunidad de diferenciar entre varios sabores, aunque prefieran los dulces, demos tomar en cuenta que la estimulación nutricional y gustatoria que se le dé al bebé le sirve para su normal crecimiento.

Los momentos de alimentación pueden y deben ser instantes de gran calor y acercamiento humano, durante la lactancia de pecho, los sentidos del bebé están siendo estimulados por una multitud de placeres:

  • Saborea.
  • Huele el olor del cuerpo de la madre.
  • Siente el brazo que lo sostiene.
  • Toca el pezón de su mamá.
  • Si está sentada en una mecedora, también estará recibiendo la sensación de movimiento.

La nutrición que ocurre durante la alimentación de pecho es tan poderosa que de hecho hay correlación entre esta actividad y los desarrollos intelectuales posteriores:

  • La saliva puede estimular el desarrollo motor.
  • Ayuda a que el bebé pueda colocar su mano dentro de su campo visual y así llevársela a la boca.
  • Refuerza los reflejos.
  • Mejora la digestión.
  • Mejora la cantidad y tasa de consumo.


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