Es probable que en el segundo mes del bebé, estés mucho mejor preparada para cuidarlo y satisfacer sus necesidades. También tu rutina diaria debe estar más adecuada a las actividades de tu hijo. Pero si crees que lo has visto todo, te equivocas, te seguirás sorprendiendo con el desarrollo de tu niño. ¿Quieres saber qué puede hacer un bebé de dos meses?
No debes olvidar que no es bueno compararlo, y si es prematuro, es normal que se demore más en aprender.
A fines del segundo mes del bebé, tu hijo debe ser capaz de:
• Sonreír en respuesta a tu sonrisa.
• De alguna manera responder a un timbre: con llanto, sobresalto o quedarse callado.
• Vocalizar de manera distinta al llanto, por ejemplo arrullar.
• Observar sus manos ya que las está descubriendo, por eso los papás deben estimularlo a que se mire los dedos y que sostenga un sonajero.
Tu hijo de dos meses probablemente podrá:
• Vocalizar de manera distinta al llanto.
• Boca abajo, levantar la cabeza 45 grados. Para fomentar esta capacidad, es útil ponerle un objeto cerca de su cabeza, así, tendrá que levantarla si lo quiere ver.
Hasta podría:
• Sostener la cabeza, cuando está sentado, de pie o acostado de espalda, pero un tiempo breve.
• Estando boca abajo, levantar el pecho sostenido por los brazos.
• Voltearse (sobre un lado)
• Agarrar un sonajero cuando se le pone en la punta de los dedos. Para incentivar esta práctica, es bueno ponerle juguetes en la cuna para que se acostumbre a tomarlos.
• Fijarse en un objeto del tamaño de una pasa.
• Tratar de tomar un objeto.
• Decir a-gú u otro sonido parecido a las vocales y consonantes. Los papás deben responderle al imitar estos sonidos.
Posiblemente podría:
• Sonreír espontáneamente, pues deja de ser el reflejo que era en el primer mes.
• Juntar las dos manos. También es importante que los papás lo ayuden a desarrollar el sentido del tacto, pasándole objetos blandos y con distintas texturas.
• Estando de estómago, levantar la cabeza 90 grados.
• Reír.
• Chillar de felicidad.
• Seguir un objeto a 15 centímetros sobre su cabeza en un arco de 180 grados, es decir, de un lado para el otro.